HASTA LAS NARICES!!!

September 23, 2005

Un video de prueba

Filed under: Mi cámara... y yo

Por fin.. la luz se hizo y el secreto revelado. Aqui está mi primer video, de mi colección particular.

No es mio. pero es una prueba que a la postre si sale bien, servirá para poner videos de otras cosillas.


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September 21, 2005

Zapatillazos y pataletas

Cuando hablaba de la actitud vociferante, quiero recordar, que dos personas que tuvieron la mala fortuna compartir foto con un ministro fueron puestos en la picota, interrogados en comisaría y agitados como un monigote por el periódico del Gobierno al grito de “¡vuelve el fascismo!” Los desdichados no habían hecho nada, nada malo se entiende. Esa tarde se habían acercado hasta la Puerta del Sol para asistir a una concentración en contra de la negociación con ETA. Una vez allí todo se desmadró, apareció el ministro acompañado de un aparatoso cortejo de cámaras y guardaespaldas, el fotógrafo compuso la instantánea con los dos jubilados, disparó y se armó el pastel. Todo por una foto. Ahora sabemos la verdad, nadie agredió a nadie, pero estas personas hubieron de padecer con la resignación de un monje cartujo el chaparrón mediático que se sucedió. El País ya tenía su portada, la Ser su entradilla cada media hora, el ministro su segundo de gloria, los disidentes su escarmiento y los españoles una edificante lección de las cosas que pasan cuando más de cinco personas, votantes del PP para más escarnio, se juntan en la calle sin autorización administrativa y en actitud vociferante.

Esta historia no debería olvidarse. Sirve como referente, como momento inaugural de los zapatillazos autoritarios que han venido después y que vendrán mientras el del talante y su comparsa de paniaguados cursis sigan en la poltrona. Viene de perlas, por ejemplo, para engarzarla con la multa que les ha caído a los que, con un punto de razón, abuchearon a la vicepresidenta “de la Vogue” en Guadalajara. Llevaban aquellos vecinos, el día entero luchando contra el fuego como humanamente podían, al final tuvieron que abandonar su pueblo y, de remate, se habían enterado de la muerte de once vecinos de la comarca que participaban en las tareas de extinción, en aquel incendio de agosto que devastó todo el ecosistema de la comarca. Es lógico que abucheasen al primer político que asomara la cabeza por allí, por lo que daba igual quién hubiera ido y más, cuando ni el Gobierno ni la Junta de Castilla La Mancha, daban señales de vida.

A pesar de que algunos medios -muy pocos- se hicieron eco de la censura y reprobación popular a de la Vega, y otros –los más- prefrieron ocultársela a su audiencia, lo cierto es que la cosa no pasó a mayores. Aunque en apariencia ya parecían un hecho más caído en el baúl del olvido, ya que, como dice el dicho, el muerto va al hoyo y el vivo al bollo, nos lo ha recordado el propio Gobierno, cuya estupidez supera con creces la cursi prepotencia con la que se empeña en hacer valer su autoridad, eliminando un derecho que todo ciudadano tiene: el derecho a la pataleta.

Lamentablemente, quien se dice tener talante, diálogo y comprensión, no predica con el ejemplo, si no que replica con el mazo; olvidándose de que todo ciudadano tiene derecho a patalear y de, al menos, poner una queja en el libro de reclamaciones -aunque su destino final sea la papelera de reciclaje del Windows-. El Gobierno que padecemos no tiene otro modo de hacer las cosas; papel mojado para los amigos, la ley del desierto para los enemigos. Los que se manifiestan terminan en comisaría por actitudes vociferantes y los que abuchean a un ministro, aun asistiéndoles la razón y el derecho, pagan multa. Son déspotas de guante cursi que en un mismo juego de manos embaucan al espectador y le propinan una colleja cuando descubre el truco. Si ya ni siquiera nos permiten el sacrosanto derecho de la pataleta, vayámonos preparando. Para este Gobierno, todo ciudadano que protesta es, por de pronto, un intolerable “fascista” en potencia que ha de ser indefectiblemente multado en el mejor de los casos y detenido (lo más probable) por “actitud vociferante”.

September 15, 2005

Un madrileño en Carboneras (epilogo final)

Filed under: Sin toga

Cuando uno se incorpora a lo cotidiano, a veces uno se mete tan de lleno que no siempre es posible dedicarle un momento al recuerdo. Ahora lejano queda aquellos momentos que en aquellas extrañas circunstancias, pero no por ello alguna de ellas llenas de ironía, humor, o sátira, me vienen a la memoria de mis vacaciones, como fotogramas de mi álbum personal.

Recuerdo aquel día que tomando unas tapas en un bar cercano al Ayuntamiento, pedí una ración de cayos, y la camarera, entre la ironía y un punto de mala leche, me mandaba a dormir, tras devorar aquel suculento manjar. Fue algo cruel. Y eso que la muchacha era un encanto, pero llevaba veneno en la lengua.

Recuerdo mis intentos de ligar en el cortijo. Desastrosos. Ligando me he convertido en el rey del desastre. Vamos, Woody Allen a mi lado es Cassanova; lo que me vino a demostrar que aquel toque que tenía sigue perdido. Tendré que bajar lo más pronto posible al fondo del mar a buscarlo, y quizás lo encuentre en el “Motor”. Seguro. Cuando lo intenté con una tal Gema, se echó encima una legión de amigas cual banco de peces, porque ya la tenían candidato preparado para ella. Me pregunto si es que tengo gamusinos en la cara.

Si me he de quedar con algo, es con Soraya, la chica del supermercado de al lado del apartamento a donde iba a comprar el pan, en una escena muy similar a la de “La Princesa Prometida”. El último día, caminando a solas por el paseo marítimo la encontré allí. Estuvimos los dos mirando al mar como dos náufragos. No hubo nada, así que quitaros pájaros y elucubraciones de la cabeza. Palabra. Lo que hubo en esas tres horas me lo guardo para mi, pero sin duda, es el mejor recuerdo que me pude llevar de Carboneras.

Y por hablar y decir que no quede. Marga. Sus constantes llamadas al mi móvil que se cortaban súbitamente. A “Timofónica Movistafa” ya me encargué a la vuelta de ponerla a escuadra.

Recuerdo la cena que tuvimos al acabar el curso de buceo. Creo que fue de lo mejor.

Y por supuesto… lo mejor. Mi primera inmersión como OWD. Pude disfrutar del buceo como nunca. Aunque fue una inmersión a no mucha profundidad (de hecho así se acordó), fue el momento en el que pude disfrutar con creces y de verdad. Tuve no obstante problemas de “ubicación”, pero el consumo de aire si pude, por primera vez, regularlo correctamente.

Es posible que me deje algo en el tintero. Pero estos son los momentos quizá, después de hacer una selección de los mismos, los que más destacan en mi memoria.

Y al regresar a la realidad, mis subvenir de aquellas vacaciones fueron: un título de buceo, un chasco con Marga, no comerme ni un miserable colín en cuanto a ligues de verano, una buena dosis de relax, la cartera vacía y la imperiosa necesidad de comprarme un equipo de buceo propio.

La pena es que las cosas buenas, y los buenos momentos se esfuman como la lluvia al caer. La vorágine de Madrid, nada más descender del autobús, ya me habia vuelto a devorar sin remisión de continuidad. Así hasta el año que viene. El único consuelo es como dice el dicho, no hay mal que cien años dure.

Lo que si tengo claro, es que desde entonces ya no era el mismo. Algo había cambiado en mi interior, pero sin perder una identidad que por suerte, aun sigo conservando. Se pueden cambiar las formas y algunos hábitos, pero no la esencia. Y la esencia lo único que habia hecho era como los buenos vinos, transformarse en algo mejor. Muchas cosas habian cambiado. Mi idea del biceo por ejemplo. ¿Qué he ganado con ello? Pues quizá integrarme más y por supuesto… la proxima vez que me encuentre con Ana; dios mediante, podré contestarla debidamente qué es lo que hago en una reunión de buceadores: estar con mis amigos que por suerte tambien lo son.

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