Torrente de escasa imaginación y mal gusto al cubo.
¡Mira por donde! ¡Los chicos del Descodificador han dado en el clavo! Desde luego… como diría Cálico Electrónico: ¡hay que joderse! Y es que durante dos o tres semanitas he tenido que aguantar a este… lo que sea, porque por definir no tiene definición posible. El regreso de Torrente 3 al cine, (la tercera secuela ya) se ha convertido en una gira promocional surrealista. No es normal. No me refiero a Santiago Segura, un tipo raro pero no tanto. Lo que no es normal es el hecho de que un director de cine español se vea obligado, para promocionar su última película, a recorrer en aberrante procesión todos los programas de televisión de la parrilla.
Por salir… ha salido en todos los “late night” conocidos y por conocer, en todos los programas de tarde, donde las inadecuadamente llamadas “marujas”, escuchan todo tipo de penas de historia para mejor vomitar, tal y como El Capitán Calandraka nos ha recordado en su último post, en algún que otro magacín matinal… salvo en la retransmisión de la Misa dominical (cosa rara que aun se mantenga ese espacio, con lo anticlericales que son los seguidores de ZP y cuadrilla), pues hasta ahí, podrían llegar las bromas.
Que un director de cine tenga que recorrer, con camiseta negra, con el nombre de la película que promociona, todas las televisiones de España, dice muy poco de nuestra televisión. Y del cine español, ni hablemos. Es el colmo del desastre.
Me pregunto un montón de veces, si es que nuestros directores de cine, no se han preocupado de hacer un estudio de mercado sobre los gustos de los quienes nos dejamos la pasta en la entrada del Cine. Entiendo que debe haber películas de todo tipo de género para todos pero… ¿Cómo es posible que consideremos como cine nuestro… un vodevil de semejante envergadura? La verdad, Torrente se acerca a una serie B pero con tintes cutres, y en especial ésta tercera secuela. Yo que he visto la película puedo decir, que aquí ni hay director ni película, es una burla al espectador de principio a fin. Skechs muy mal llevados, unida a pegotes de chistes poco creativos. Mala sustitución de Gabino Diego, que en la segunda parte, absorbió todo el peliculón, y Santiago Segura lo sabe.


