cuando se va desnudo por la vida
Hay dias que cuando uno se levanta de la cama, no sabe si ponerse a llorar por la que te va caer encima o por el contrario, es mejor salir disfrazado de cualquier cosa, pero con un chaleco antibalas, por si acaso.
El caso es que hoy me tocaba Plaza de Castilla, como casi todos los días del año. Pero cuando te tocan los jodios Juicios de Faltas, uno a veces no sabe mientras espero a que su Señoría me de el turno de palabra, si meter la cabeza bajo tierra para capear el temporal, o tratar de sacar el sudoku adelante, aunque en tales casos, trato de resolver el jodio test de la autoescula mientras, denunciante y denunciado, se tiran los trastos a la cabeza, cual combate de verduleras.
Pero hoy no me dio ni tiempo a eso. Ya antes del juicio, el denunciante decía que retiraba la denuncia… y todo por su susodicho prim,ogénito de según me transmitia el interfecto, sufría mucho por aquella disputa tan tonta y sin palangón. Pues eso lo tenía fácil… bastaba con decir que renunciaba a la acción porque no ratificaba la denuncia en sala ni reclamaba nada al denunciado, como así le indique; si es que era su deseo. Y así, nos encomendábamos a sus dávidas que querer o no querer, y como en las cosas del querer, a veces no se pueden controlar, yo me preparaba par alo peor. Seguro que hoy habría jarana.
Así que entre cigarro y cigarro en la Sala de Togas, y mientras contemplaba desde las ventanas la énesimna disputa de “montoyas” y “tarantos”, con correcalles incluido al más puro estilo Benny Hill, con “centaruos” entre los corredeidiles, esperaba mi turno de entrada para contemplar el espectáculo que después; ni el mas pintado se podía imaginar.
No me equivocaba cuando el denunciante al preguntarla el Ministerio Fiscal si quería reclamar, dijo “si” ¿o era un “sí pero no”? ¿Pero bueno? ¡¡Abrase visto!! ¿¿Y toda esta panoplia que me montó el interfecto para después decir lo contrario?? Pues si. Así que me guardé los test, recogí el Sudoku (lo dejé para mejor ocasión) y tiré “pa alante”. Si queria guerra… ¡¡Fuego a discrección!!
Y claro está… que cuando se va desnudo por la vida, pasa lo que suele pasar: que te las llevas todas en un carrillo y no sabes por donde llueven los golpes. Por supuesto… no tuve piedad para dicho infeliz. Lo que me pone de mala leche, es que encima tu te llevas dos, porque como defiendes al supuesto malo de la película… eres el sinverguenza, manipulador… sobran los epítietos ¿no?
Vamos… que el malo eres tu. Solo porque haces tu trabajo. Y encima que le doy consejo gratis… encima me llaman “mala persona” ¡ Y no hay derecho!
Pues a este infelíz denunciante, le ha pasado al aqui presente lo mismo, pero en otra faceta.
Veran. Soy un escritor frustrado. Frustrado cómico, dramaturgo, novelista… diganló como quieran. Cuando uno se presenta a un concurso literario o de cualquier cosa en donde escribir sea algo primordial… todas las bases llevan una letra pequeña no visisble o incluso invisible, en donde uno, cuando manda sus ortiginales ya no es dueño de ellos. El “concurso” por así decirlo, se hace dueño de ellos y los rechazados nunca más sabes donde fueron a parar. Es probable que en cajón de uno de esos “escritores” que con un poco de renombre, coge tu historia, relato, drama o lo que hayas escrito y… firma. Cervantes ya montó en cólera por ello porque Avellaneda, se quiso montar en el “dolar” a costa suya. “Avellanedas” de esos, hay muchos por el mundo y desgraciadamente, como tales concursos… “se resenvan el derecho a…” pues uno ya sabe a lo que se expone, porque uno, ya renuncia de entrada, salvo que ganes, a que el resto de los escritos presentados se queden muertos en los cajones de algún “pseudoloquesea” que vive a costa de que otros le hagan el trabajo creativo (¿o no es verdad, A.R., que te cazaron en el renuncio, con negro de por medio?). Así que, como lo sabes, con el tiempo descubres que una idea tuya guardada en una vieja caja de disquetes polvorienta, al ponerla como algo que salio de tus entrañas en una noche de borrachera supina de imaginación, con el añadido de llevar un cierto puntillo de DYC, plasmas en una servilleta de bar o cuando llegas a casa, la plantas en tu procesador de textos.
Claro que como no tienes quien te la publique (por aquel entonces) la guardas en una caja de disquetes, como algo que pariste en un momento en que las bombillas se te encendieron, por nostalgia o por la razón que sea… lo guardas. Un día ves un concurso y de repente se te ocurre la idea de mandarlo… pero a partir de ahí, nunca mas se supo. Hasta que un día… aquella idea que tuviste aparece toda ella, por arte de virli-virloque, firmada por otro (que no soy yo) y que coincide con aquello que pariste. ¿Y ahora a quien reclamas? ¿Al maestro armero? ¿Pero como puedes reclamar si no as pasado por la caja recaudaora del Tedyy Bautista? Y para quienes no lo sepan… incribir una creación -de lo que sea- en la SGAE no es gratis.
Como pueden ver… desnudos vamos por la vida, en más de una y en más de dos y nunca, sabes con lo que te vas a encontrar a la vuelta de la esquina. Aunque para ciertas cosas, si vas desnudo, desnudo te quedas; y olvídate de chillar que si chillas, te llaman mala persona.



No te estresas con ese trabajo? porque mira que parece que tienes que lidiar con cada cosa…
Comment by chocoadicta — October 31, 2005 @ 12:01 am
“Y claro está… que cuando se va desnudo por la vida, pasa lo que suele pasar: que te las llevas todas en un carrillo”
Lo suscribo (por experiencia propia)
:-)
Comment by MDM — November 4, 2005 @ 12:32 pm