porque no se puede salir de marcha con treinta y tantos
Hace unos fines de semana, quedé con mis viejos colegas del equipo de water-polo, para nuestro encuentro anual. Estas reuniones se han convertido en la prueba palpable y evidente que ya no éramos ni la sombra de lo que fuimos antaño. Unos están calvos, otros crían ya canas, otros tienen barrigita y; en el peor de los casos, o tienen un combi de alguna de éstas o el lote completo.
La primera señal de que ya no eres como eras se presenta cuando, después de cenar, uno se va de copas. En los pubs y “baretos” que antes antaño ibas, te sientes como un bicho raro. Estas en una edad entre el botellón y las “Boite” con orquesta. Todos te miran raro, aunque tu atuendo sea de lo más juvenil que te puedas poner encima, pues aunque la mona se vista de seda, mona se queda. Es como ir a una manifestación del Opus Dei con un condón puesto en la cabeza. Vamos, que no pega ni con “super-glue”. Antes cuando salías, la cosa estaba más que clara, clarísima: salias a ligar; o “de caza nocturna”. Se ligaba o no se ligaba, dependiendo de las mañas del susodicho. Al final o te ibas con un pedo y una tia, o simplemente con un pedo y un calentón. Ahora, te vas a casa con un pedo, lisa y llanamente hablando.
La sensación que te recorre el cuerpo es que te sientes pedido. ¿Y que haces? Beber. ¡Cómo vas a beber si no puedes cantar las canciones porque no te sabes ni una de las canciones que ponen! El único momento en el que te sientes integrado si acaso, es cuando ponen la de Shakira y Alejandro Sanz; que esa no se la sabe nadie porque no se entiende ni la letra. Vamos, por no saber no se la sabe ni Shakira, pero lo suple con el constante movimiento de sus tetas en el video, para disimular. La tia las mueve tan deprisa, que no se aprecia ni el pezón. Y t epides otra copa. No porque tengas ganas, sino porque no sabes que hacer.
Descubres también horrorizado, que si sabias bailar… estabas equivocado. Por ello se pone todo el grupo el círculo y cada uno se mueve como puede, como si hubieran repuesto “El semáforo”. Eso si, por mucho que me mueva, eso ya a las tías ni las impresiona.
Pero lo peor no es la noche. Lo peor viene a la mañana siguiente, cuando te levantas. Te miras al espejo y el aspecto de tu pelo, muestra como te sientes por dentro. Y piensas: “si yo me levanto con estos pelos ¿Cómo se levantará la pitonisa Lola con resaca?” Pero la verdad está ahí fuera, y si basta con comprobarlo cuando defecas, lo verdaderamente mal que huelen tus heces. En eso, me viene a la mente la imagen de la pitonisa Lola con resaca, soltando esas dos velas negras… Hay que ver las cosas que escupe tu cuerpo ese día. Pero ahí no se acaba todo. No soportas la luz del día y te pasa el día con la casa en penumbra como si fueras uno de los niños de “los Otros”, solo que tu chica no es Nicole Kidman y no se preocupa de ir cerrando las puertas para que no mueras. Al contrario. Ella quiere que te mueras. Aparte de eso, la hija de su madre parece que ha decidido hacer pruebas de rendimiento de todos los electrodomésticos de la casa… y gracias a dios que no tengo árboles porque d e lo contrario seguro que se le ocurre talarlos con tal de probar al sierra mecánica. Y cada vez que te llaman, piensas que la melodía de tu móvil es un potro de tortura y, que cuando las fuerzas te vuelvan a tu ser, vas a quitar el “Que pasa, neeeeeeeng!” y vas a poner una de Chill Out.
Cuando tenía 20 años, me levantaba, me comía los cayos que ponía mi madre, bajaba a la piscina aun con olor a calimocho y segoviano, y me hacia 20 largos sin rechistar. Y eso que bebíamos de garrafón. Ahora vamos y pedimos un cubalibre de Havana 10, que desgraciadamente las camareras te miran como un bicho raro, porque los únicos que tomamos cubalibre somos, el que escribe, tu y Arturo Fernández. La única diferencia es que Arturo Fernández no tiene ni calva, ni barrigita, (canas si, pero dicen que ahora las canas a uno le hace mas sexi… ¿en serio?) ni va haciendo “calvos”, como los crios de 20.



Este año cumpliré yo los 30 y ya me pesa, ya…:)). Es ahora cuando miro a mi alrededor y sólo veo miles de chiquillos de fiesta…donde está mi generación?
Comment by chocoadicta — February 7, 2006 @ 4:21 pm
jo, es verdad, la ultima vez q fui a bailar casi doblaba la edad de los crios q llenaban el bar, no tenian edad ni de beber!!!
Comment by oliva — February 8, 2006 @ 10:39 am