Esta mañana, al salir de mi casa he salido con no cierta preocupación. A pesar de que me asegurado de cerrar bien la puerta, cierto desasosiego me recorría todo el cuerpo, cuando el lunes en el periódico, había leído una noticia que me dejó el cuerpo jota.
Como algunos sabrán, a la Ministra de los pisos de 35 metros cuadrados, no se le ha ocurrido mejor cosa para resolver el acuciante tema de la vivienda, que una reforma de la “Ley del Suelo y de las Valoraciones”, cuyo borrador contempla la posibilidad de que el Estado, pueda EXPROPIAR, a los titulares de viviendas vacías o que no residan en ellas.
Uno, cuando de repente lee estas cosas, no deja de sorprenderse, y no sabe si echarse a reír a carcajada limpia o asustarse. Aclaremos las cosas y dejémoslas es su sitio; es inadecuado el uso del término “expropiar”; pues en sí mismo, lo que significa es que una propiedad de un particular, pasa a cambiar de estatus jurídico a otro muy diferente: se convierte en una propiedad pública y, en cierto sentido, puede incluso adquirir el rango de bien demanial, para uso y disfrute de todos los ciudadanos, con el objeto de servir a un fin concreto, preciso y público; eso sí, compensando al “expropiado” con un justiprecio por la pérdida de su propiedad. Esto me demuestra una vez más, que los asesores jurídicos de Trujillo, son unos meapilas iletrados, con nula capacidad de discernimiento o de escasa formación en derecho.
Claro está que al descubrirse el pastel, como todo buen progre que se precie, y tras el revuelo armado (que no es poco), la Ministra cuota paritaria Trujillo, desmintió aquello, diciendo que sólo es un borrador.
Esto solo es una introducción, de lo que ahora viene… a si que, ¿estas bien sentado? Pues agárrate bien a la silla o donde sea porque vienen curvas. En un pueblecito de Granada, un grupo de “montoyas” y “tarantos” (sí, esos que en Plaza Castilla arman el taco cada vez que hay un juicio contra uno de sus miembros por vete a saber que, pero uno ya se lo imagina) —raza gitana para aquellos que no se enteran ni del nodo—, al más puro estilo “okupa”, tomaron al asalto varias viviendas; con independencia de que éstas estuvieran desocupadas o no. Por lo que no sólo ocuparon viviendas vacías del pueblo, que el consistorio tenía para alquiler, sino que ciertas viviendas ocupadas por su dueños, en plena noche fuero obligados a punta de pistola, tras tirar la puerta abajo, a abandonarlas, alegando como coartada, el Borrador de la reforma Trujillo de al Ley del Suelo.
Ante esto, miré el calendario por si acaso me había equivocado de día, y hoy era el día de los inocentes. Nada de eso. Era real y cierto. Lo que más me pone el grito en el cielo y me hace rasgar las vestiduras, es que la mismísima Guardia Civil, sin una orden judicial, NO PUEDE HACER NADA. ¿¿¿Cómo que no puede hacer nada??? ¡¡¡Oiga, que un tío a punta de pistola me ha arrebatado lo que es mío!!! ¡¡¡ESTO YA SE SALE DE MADRE!!! Pónganse en el caso de estas personas. Unas personas que tiene su casa… insisto SU CASA, a punta de pistola se la quitan alegando una ley inexistente aun. Lo que ya clama al cielo, es que estos ocupas, lucen coches de lujo que no están al alcance de los mortales, salvo que te toque una quiniela o similar. Para más escarnio, encima la Juez dice que hasta dentro de una semana o dos, no puede proceder a los desalojos forzosos. Me voy a ahorrar los descalificativos por decoro, pero… ya se imaginarán lo que pienso. La actividad de los okupas en Jun, desalojando casas con los vecinos y sus hijos dentro para vivir en ellas, no es más que el resultado esperable al que ha llevado la permisividad con que sus actividades delictivas han contado durante años en España. No sería de extrañar que algún juez, dictaminara que la situación social de los ladrones les fuerza a cometer esas tropelías y que, por tanto, no se les puede condenar. O algo así.
Insisto: una ministra pretende expropiar viviendas por el peregrino hecho de que no se les está dando el uso que las autoridades consideran que se les debe dar, no resulta raro que el respeto a la propiedad privada, base de la prosperidad sin precedentes de la que disfruta Occidente, se diluya como un azucarillo. La localidad de Jun fue noticia en 2001 por hacer el primer debate de presupuestos vía Internet con la participación de los ciudadanos. Cuatro años después, padece una situación tercermundista. Ese es el camino de las sociedades que no han logrado hacer respetar la propiedad privada.
Por supuesto, los desalojados, han tenido que recurrir a familiares… incluso el Alcalde, ha tenido que prestar su propia casa para acoger a los desafortunados asaltados. Yo la diría a la señora jueza del partido judicial de Jun, que debería hacer lo mismo, a ver que opina. O mejor; ¿Qué haría usted si fuera desalojada en medio de la noche de su casa?
Cosas como éstas, solo me hacen sacar dos conclusiones: Primera; a los gitanos NI AGUA, y eso de pedir un piso… QUE SE OLVIDEN, que en vez de comprarse un Mercedes, paguen la letra de un piso. Segunda; ¿Cómo pueden pedir que les comprendamos y les integremos cuando ellos mismos no se integran? Táchenme de xenófobo si quieren, pero cada día veo que ellos mismos, son los primeros en no respetar las normas de todos.
Ahora, tengo miedo. Miedo atroz, pues cualquier día de éstos, si esto no se arregla de forma inmediata, me veo que un día me quedo sin casa, solo porque después de una dura jornada de trabajo, veo que por el hecho de haberla “desocupado” por irme a trabajar, me puedo encontrar con que unos ocupas se han apoderado de ella… y la policía de brazos cruzados, porque sin una orden del juez no pueden mover ni un músculo. ¿Tercermundista? Más que eso.