Los nuevos Memologistas
Hace un par de años, casi cuando esta bitácora arrancaba para hacerse un hueco pequeño dentro de la blogosfera, escribí sobre esta especie de “memos” que, escudándose en un ecologismo radical, en donde al bosque no se puede ni tocar, era necesaria la implantación de una cultura no solo de respeto, sino de cuidado del bosque, de la misma forma que yo cuido las macetas de mi casa, o cualquiera de nosotros, si tenemos la suerte de poder gozar de un jardín, hacemos exactamente lo mismo. Y para más referencia, solo tenéis que ver este enlace.
Bueno pues resulta, que a esta alturas, como el petróleo esta por la nubes, ha venido a convertir en papel mojado las, ya de por sí, poco fiables previsiones del gobierno, que ha tenido que admitir que no serán posibles sus pronósticos de crecimiento económico e inflación. Esta subida del petróleo viene, en realidad, a evidenciar la pasiva política económica del gobierno, que, lejos de aplicar alguna reforma en pro de la liberalización y la competitividad de nuestra economía, se ha dedicado, en el mejor de los casos, a vivir durante dos años de las rentas de la política liberalizadora aplicada durante las legislaturas del PP.
Entonces es cuando aquellos gurús de Greenpeace, que asaltaban a los cargueros con productos radiactivos, se encaramaban en la torres de las centrales nucleares… ahora resulta que están empezando a renegar y abjurar de ese antinuclearismo sin sentido, y todo ello por el elevado coste que tiene, tanto para cumplir el protocolo de Kyoto, en materia de reducción de emisiones de CO2, como por el coste energético que supone el petróleo, el gas y el carbón, en todos los eslabones de la cadena económica. Uno de los fundadores de Greenpeace, Patrick Moore, acaba de publicar, precisamente, un artículo en el Washington Post en pro de esta relativamente limpia y barata fuente de energía. Los avances en el conocimiento, en la tecnología de la seguridad y del tratamiento de residuos, son dejados de lado en nuestro país, lo que refuerza nuestra dependencia en unos derivados fósiles (petróleo, gas y carbón) en más del 80 por ciento, prácticamente el mismo porcentaje energético que Francia consume a través de centrales nucleares.
Si a ello añadimos la falta de liberalización de los mercados, en general, y del energético, muy en particular, esa es la base estructural que nos hace tan vulnerables al aumento del precio del crudo. Pero no menos nocivo es este paradigma, tan falso como dominante, que demoniza una de las energías alternativas más seguras, económicas y ecológicas, como es la nuclear. El gobierno de Zapatero tampoco hace nada –todo lo contrario– por combatir los apocalípticos, míticos y falsos argumentos que sustentan esa reaccionaria oposición a la energía nuclear, posiblemente por la declarada militancia del presidente en contra de la misma.
Señores memologistas: ustedes tienen MP3, Portátil, PDA, usan Internet… y todo eso necesita de energía que se genera, fundamentalmente de centrales térmicas altamente contaminantes. Y no hablemos de construir más presas porque seguro que me sacan a hombros al pilón. Ustedes disfrutan de muchas comodidades actuales mediante sistemas que son altamente contaminantes. Porque la “biomasa” por muy biomasa que sea y muy ecológica que resulte EMITE CO2 Y AZUFRE, y el azufre ES 2000 VECES MÁS PERNICIOSO QUE EL TABACO. Hoy en día, la energía nuclear es limpia, segura y barata. Así que… vayan aplicándose el cuento, porque si seguimos a este paso… seguro que volvemos a la Edad de Piedra o quizá a un nuevo medievo.




